"Falta de tino, tiento o acierto. Locura, despropósito o error" (RAE)
Resistencia al cambio
A principios del siglo XX los ingenieros ingleses de ferrocarriles en la India dieron por supuesto que los obreros
indios preferirían usar las carretillas, en vez de los tradicionales cestos. Pero no fue así, incluso hubo algún caso que
se puso la carretilla sobre la cabeza en lugar de empujarla (Landes 2000, pag. 217).
¿Quién está más desatinado?¿El operario o el ingeniero?
Profecías tecnológicas
Los Annals of Improbable Research (anales de investigacion improbable) de la universidad de Harvard entregan los IG Nobel. Algunos de estos premios:
Aunque esto no debe resultar sorprendente, en la España de los 90 el FIS (Fondo de Investigación Sanitaria) subvencionó una investigación sobre el valor energético de los pedos de vaca.
Los japoneses después de la segunda guerra mundial defendieron su mercado de las importaciones, no sólo con medidas
arancelarias, sino que aplicaban otro tipo de normas y controles. Al ver que las importaciones de esquís franceses
aumentaban, las autoridades trataron de prohibirlas argumentando que no eran adecuados para Japón debido a la
particular naturaleza de la nieve japonesa. El asunto se olvidó cuando los franceses amenazaron con prohibir las
importaciones de motos japonesas alegando que las carreteras francesas eran muy diferentes a las japonesas
(Landes 200, pag. 432).
El origen de los nombres
A veces el nombre obedece a un malentendido:
Las dificualtades del aprendizaje de otro idioma son grandes si además es un idioma que usa los tonos para diferenciar significados. El antropologo Barley aprendió el idioma dowayo, pero en sus inicios estaba en la choza del jefe y pretendía despedirse diciendo "discúlpeme, pero tengo que guisar un poco de carne". En vez de lo cual dijo "discúlpeme, tengo que copular con el herrero" (Barley 1989, pag. 77)
La siguiente anecdota está sacada de las memorias de Speer, ministro de armamento con Hitler. Estoy seguro que esta visión del absurdo le resultará familiar a más de un lector: “El 11 de Febrero una fabrica de armamentos de Oldenburg pidió un Kilo de alcohol a una empresa de Leipzig, que le exigió un formulario de compras del departamento de Monopolios del Reich. La fábrica de Oldenburg se dirigió a este departamento, que la remitió a la sección Económica competente para que le extendiera un documento que certificara la urgencia del pedido. Esta encargó el asunto a su delegación en Hannover, que exigió y obtuvo una declaración jurada de que el alcohol sólo se utilizaría para fines técnicos.
El 19 de Marzo, es decir, más de cinco semanas después, la oficina de Hannover comunicó que la solicitud había sido devuelta a la Sección Económica de Berlín; el 26 de Marzo la fábrica recibió un escrito de la Sección Económica en el que se le indicaba que el pedido había sido aprobado y remitido al departamento de Monopolios del Reich, aunque al mismo tiempo se le indicaba que carecía de objeto dirigirse a aquella sección para tales asuntos, ya que no tenía asignado ningún cupo de alcohol, por lo que en el futuro debía dirigir sus peticiones al departamento de Monopolios ... Que era lo que la empresa había hecho al principio.
El 30 de Marzo se cursó una nueva solicitud al departamento de Monopolios del Reich, que doce días después respondió que en primer lugar debía ser informado de la cantidad de alcohol que se consumía al mes, pero que, a pesar de ello, concedía generosamente a la fábrica de Oldenburg el kilo de alcohol en cuestión. A las ocho semanas de haber pedido el alcohol un empleado fue a recogerlo a la empresa de distribución pertinente, donde le dijeron que tenía que presentar un certificado de la Unidad de Alimentación del Reich, un organismo agrícola cuya delegación local manifestó con firmeza que sólo podía autorizar la distribución del alcohol para beber, no para usos técnicos e industriales. El 18 de Abril la fábrica aun no tenía el kilo de alcohol que había solicitado el 11 de Febrero, a pesar de que lo necesitaba urgentemente”. Speer, Albert: Memorias. Editorial El Acantilado, Barcelona, 2001. Pag 392-3
En la Gran Brataña de 1752 se adoptó el calendario moderno y hubo que quitar once días a su antiguo calendario. Se produjeron revueltas en las calles porque había gente que creía que le acortarían la vida (Collingridge 2003, pag.81).
Lo que a continuación aparece no es un desatino real, sino una parodia de algunos desatinados procesos de aprendizaje. Merece estar en la sección de humor:
"Imaginemos una escuela de natación que se dedicara un año a enseñar anatomía y fisiología de la natación, psicología del nadador, química del agua y formación de los océanos, costes unitarios de las piscinas por usuario, sociología de la natación, antropología de la natación y, desde luego, la historia mundial de la natación, desde los egipcios hasta nuestros días. Todo esto, evidentemente, a base de cursos magistrales, libros y pizarras, pero sin agua. En una segunda etapa se llevaría a los alumnos-nadadores a observar durante varios meses a nadadores experimentados, y después de esta sólida preparación, se les lanzaría al mar, en aguas bien profundas, en un día de temporal de enero" (J. Busquet).
Analizar significa distinguir, diferenciar. En la siguiente narración Borges nos da un ejemplo extremo de lo que no debe hacer un analista o consultor. Borges habla de una enciclopedia china donde "está escrito que los animales se dividen en:
("El idioma analítico de John Wilkins", Otras inquisiciones, Emecé Editores,
Buenos Aires, 1960, p. 142)
Una ventana al horror
Para acceder a otro tipo desatinos, no son aquellos que suscitan la sonrisa, sino muy al contrario, constatan
el horror. Del mismo modo que hay ocasiones en las que no nos gusta mezclar salsas, en este caso no vamos a mezclar
géneros y mandamos estos contenidos a otra página.